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enero-abril 2012 /
pág 21
Cimbra
desaguaba en el drenaje principal.
El canal agrícola dispone de vertede-
ros laterales para evacuar avenidas,
mientras que el agua que no puede
salir por los orificios de las fuentes, se
desliza por el lecho y muros de piedra
hasta infiltrarse al drenaje en las te-
rrazas permeables.
Se han descubierto fuentes adicio-
nales en zonas no desbrozadas.
UTILIZACIÓN DE AGUAS
SUBALVEAS
La infiltración en la zona no es
fácil de controlar: casi 2000 mm de
aportación anual en una cuenca de
gran pendiente y muy difícil de tra-
bajar con las herramientas de hace
500 años. Aunque aún no sabemos
cómo lo hicieron (es posible que nun-
ca se sepa), sí podemos admirar y
medir lo que hicieron y celebrar su
perfecto estado de conservación. En
la zona agrícola, 5 ha de terrazas cur-
vas, defendidas por perfectos mu-
ros de piedra, con aporte de tierra
vegetal, arena gruesa con diferentes
granulometrías estratificadas para fa-
vorecer la infiltración. En el fondo,
grandes piedras sueltas, unidas por
piedra fragmentada para asegurar la
presencia de caminos preferenciales
para el agua drenada, formando una
completa red de drenaje escalonada,
con canales ajustados a las laderas.
No hay erosión severa, después de
más de 400 años de abandono.
En la zona urbana, con casi 9 ha
utilizadas y más de 170 edificaciones
cubiertas con techos de paja, se reali-
zó una interconexión a base de esca-
leras y senderos que cubren la red de
drenaje que discurre por debajo. Todo
un ejemplo para nuestro urbanismo
actual, en el que las redes de drenaje
de pluviales son ineficientes en mu-
chos casos, con las secuelas de todos
conocidas al producirse episodios in-
tensos de precipitación. Más del 60%
del trabajo constructivo de Machu
Picchu (preparación del terreno, dre-
naje y cimentaciones), está enterrado
y no se ve. Gracias a esto, aún pode-
mos admirar el 40% restante.
El drenaje de las terrazas agrícolas
aportaba 7400 m³/ha al año, mientras
que el de la zona urbana producía
13.400. Por eso, cerca del 90% de la
aportación anual de agua a la zona
agrícola procedía del subsuelo y solo
el 10% era debido a la escorrentía su-
perficial. En la urbana, los porcentajes
eran respectivamente 40-60, debido a
la impermeabilidad de los techos de
paja y a los suelos urbanos compac-
tos.
CONCLUSIÓN
A diferencia de los mesoameri-
canos precolombinos, los habitantes
andinos del Perú carecían de un sis-
tema de escritura, lo que ha impedido
que lleguen hasta nosotros fielmente
episodios de su historia, al no haber
literatura anterior a la conquista.
A pesar de ello, disponemos de
una riquísima información sobre su
civilización, la que muestra su arqui-
tectura, sus realizaciones artísticas,
sus templos y ciudades, sus terrazas
agrícolas, sus trabajos de irrigación
y sus huesos y restos momificados.
Gracias a ella, los arqueólogos han
podido reconstruir la prehistoria de la
Sudamérica andina.
Pero también disponían de un sis-
tema mnemónico de ayuda a la me-
moria llamado“quipu”que se usaban
para conservar registros históricos de
dinastías y de personas, contenidos
de almacenes y pagos de tributos y
consistían en cuerdas con nudos de
varios colores dispuestos en un orden
particular. Y el problema es que solo
el que lo hizo, podía interpretarlo.
Todavía quedan por aclarar mu-
chos aspectos de la ubicación de Ma-
chu Picchu. No fue construida en un
cruce de caminos ni en lugar de en-
cuentro. Solo está en un lugar donde
es fácil rendir culto a los espíritus de
la montaña, con numerosos aflora-
mientos de rocas sagradas, alineadas
con las cumbres y algunas talladas
para imitar los contornos de las gran-
des montañas andinas. El agua cae
del cielo a la cuenca recolectora y es
conducida por un complejo sistema
de canales a las fuentes urbanas y a
la zona agrícola, llegando finalmente
al río Urubamba, al Amazonas y al
océano donde comienza de nuevo el
ciclo.
Machu Picchu fue el lugar donde
el emperador podía comunicarse con
sus deidades y participar en el gran
ciclo de la vida, la tierra y el agua,
manteniendo el equilibrio entre el
mundo real y el sobrenatural, entre la
biología y la cultura que nos comple-
tan como seres humanos.
La contribución de la ingeniería
civil fue crucial para su construcción y
ha permitido que 500 años más tarde,
podamos aún disfrutar de su presen-
cia casi intacta, fruto de una obra bien
hecha.
n
El “quipu” típico del imperio inca.
Los incas
disponíande
un sistema
mnemotécnico
de ayuda a
lamemoria
llamado “quipu”