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/ enero-abril 2012
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Hidráulica
Cimbra
laderas de la colina permitiendo que
el agua drenada se recoja en acequias
rectangulares de 0,8 x 0,6 m² de sec-
ción. Aguas debajo de la ciudadela,
un canal de menor sección transpor-
taba el agua a la zona agrícola.
La alimentación del sistema se lo-
graba con el agua superficial de esco-
rrentía pluvial que circulaba por los
arroyos en época húmeda y el agua
subterránea que fluye a la superficie
unos meses más tarde, cuando los
caudales superficiales bajan o des-
aparecen. Y siempre quedaba como
último recurso, bajar al río, descen-
diendo los 500 m de desnivel exis-
tente. Con un coeficiente de rugo-
sidad de Manning de 0,02, el canal
doméstico podía transportar un cau-
dal máximo de 5 l/s, suficiente pa-
ra integrar las aportaciones medias
del arroyo (entre 0,4 y 2,5 l/s) y para
aceptar sin problemas tanto los cau-
dales de avenidas no extremas como
las aportaciones de los afluentes que
se iban incorporando aguas abajo.
El perfecto ajuste de la mampostería
evitaba filtraciones, estimadas en un
máximo del 10% del caudal transpor-
tado. Para evitar afecciones por gran-
des avenidas, se construyeron zanjas
drenantes y una red secundaria de
drenaje superficial que evitaba que
el flujo extremo entrase en el canal
principal. Este canal era en realidad
un acueducto que discurría por enci-
ma del drenaje principal
La plaza es un ejemplo de pavi-
mento drenante: bajo la hierba, co-
locaron cientos de miles de trozos de
piedra y grava. El agua que circulaba
sobre la hierba se iba infiltrando a
través de la piedra triturada. Y ese es
el secreto del éxito de la ciudadela.
Sin un sistema eficiente de drenaje,
el agua se hubiera estancado y los
muros y la ciudad se hubieran desli-
zado cerro abajo. Por eso, el milagro
de la supervivencia en el tiempo de la
ciudadela de Machu Picchu reside en
lo que no se ve, al estar debajo de la
tierra: la red de drenaje pluvial.
TÉCNICAS CONSTRUCTIVAS.
INGENIERÍA SANITARIA
¿Cómo hicieron los incas para
construir esos muros perfectos para
asegurar las terrazas, esos canales de
gran longitud y pendiente justa? Mu-
ros que han resistido terremotos.
No hay documentos que lo expli-
quen, se supone que trabajando con
cariño, lentamente, con dedicación
y ternura. Para tallar la roca, usaron
otras más duras que el granito, que
conseguían en el río. Y para que la
piedra quedara suave la lijaban con
arena.
No hubo retretes, ni por supuesto
red de evacuación sanitaria, aunque
los vertidos fecales se aprovechaban
como abono en la zona agrícola y en
ningún caso podían entrar en el canal
de abastecimiento. No se ha logrado
averiguar cómo, pero lo cierto es que
aprendieron de sus antepasados las
reglas fundamentales para proteger
el agua.
LAS FUENTES
Cada fuente es única en su dise-
ño particular, aunque todas tienen la
misma forma general, función y dis-
posición. El canal entrega el agua en
el cuenco receptor y el chorro de agua
sale por un orificio rectangular que
cae en otro cuenco desde donde sale
por un orificio de descarga de unos 4
cm de diámetro que envía el agua a
la siguiente fuente. Para garantizar la
privacidad, cada fuente está rodeada
de un muro de 1,2 m de altura…¡todo
perfectamente tallado en piedra! Ca-
da fuente regula un caudal de 0,4
l/s. No se usaban para baño o lavado
de ropa. Solo el emperador dispo-
nía de una sala de baño privada que
Vistas actuales del Machu Picchu.
La plaza es
unejemplo
de pavimento
drenante: bajo la
hierba colocaron
miles de trozos
de piedra y grava