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/ enero-abril 2012
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Hidráulica
Cimbra
dadela. De una de las fallas brota el
arroyo de Machu Picchu que recoge
las filtraciones de la lluvia través de
la tupida red de micro fallas existente,
garantizando así un abastecimiento
continuo de agua a la ciudadela. ¿De
dónde venía el agua a la ciudadela?:
De la lluvia, claro
Eso encontraron los incas: el agua
que se filtraba. Y luego procedieron a
canalizarla.
LA CONSTRUCCIÓN DE LA
CIUDADELA
Tras el desbroce del terreno, se
comprobó que era factible definir dos
áreas diferenciadas, una urbana, que
contendría los templos mayores y la
residencia real, y otra agrícola. Una
muralla externa adaptada a la orogra-
fía defendería ambas áreas de ataques
del exterior y otra interna, abrigaría
a los habitantes de la ciudadela. Una
única puerta franquearía el acceso y la
salida de la ciudadela a todos los que
transitaran por el camino del Inca, que
venía de Cuzco, la capital de un impe-
rio que se extendía en 4.700 km.
La base de toda esta planifica-
ción era la disponibilidad continua
de agua, sin esto, no habría nada que
hacer. Y fue el arroyo perenne que
bajaba del cerro Machu Picchu, el
encargado de abastecer el área por
gravedad, siempre y cuando el canal
a construir tuviera el diseño adecua-
do y la pendiente adecuados. El final
del canal coincidiría con una serie
de 16 fuentes, situadas en la parale-
la al trazado de la gran escalera que
recorría la ciudadela. Como es lógico
pensar, la residencia real y el templo
del Sol estaban situados muy cerca de
la primera fuente, para garantizar la
máxima pureza del agua y su máximo
caudal circulante.
HIDROLOGÍA
La cuenca vertiente tiene un des-
nivel de 592 m, con una superficie
de 0,16 km², dividida en dos por el
tramo final del camino del Inca. Los
datos históricos de precipitación pro-
ceden del núcleo de hielo del casque-
te del glaciar Quelccaya que aporta
luz sobre la climatología de la zona
desde el siglo XV. Las muestras ex-
traídas determinan los períodos de
grandes lluvias y de sequía y aportan
valiosa información sobre llamada
“pequeña edad del hielo” que abarcó
los siglos XV y XVI. La precipitación
media anual durante la ocupación
de la ciudadela (1445-1540) tiene un
Idealización de la ciudadela.
La base de la planificación de la ciudadela era la disponibilidad continua de agua.