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septiembre-diciembre 2011 /
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Cimbra
dificultades con que se iba a en-
contrar y pensó que se debía dedi-
car en forma exclusiva a esta tarea,
por el lo en 1928 le plantea a su
amigo Limousin que le acompa-
ñe en la aventura del hormigón
pretensado; éste no acepta por-
que está convencido de que fra-
casará y le llevará a la ruina, trata
de disuadirle, pero su voluntad y
convencimiento sobre las ventajas
de este material hace que Eugène
siga adelante arriesgándolo todo,
su fortuna, su prestigio y una vida
acomodada junto a su familia. Para
iniciar esta nueva aventura debe
convencer a quienes tienen los me-
dios para realizar las primeras apli-
caciones del pretensado y además
no cuenta con ninguno de sus cola-
boradores excepto uno; a pesar del
aprecio que le tenían, no se atreven
a seguirle. Ese mismo año registra
la primer patente de pretensado,
con una detallada exposición de los
procedimientos para conseguir la
precompresión permanente, no so-
lo del hormigón también de otros
materiales.
La primera en darle una oportu-
nidad en 1929, fue la empresa For-
clum, dedicada a hacer postes para
tendidos eléctricos, muy demanda-
dos entonces. Freyssinet, sabía que
no era el producto más indicado
para introducir el pretensado debi-
do a los esfuerzos alternativos y a
la limitación de las secciones, pero
acepta el reto.
Durante cinco años trabaja en
el proyecto, cuya primera dificultad
es la construcción de encofrados de
acero que eran capaces de sopor-
tar fuerzas elevadas de pretensado
para hacer postes de hasta 16 m de
sección variable, lógicamente estos
encofrados eran caros y forzaban a
que se reutilizaran al cabo de dos
horas con unos espesores de hor-
migón en algunas zonas de tan so-
lo 12 mm. Por ello las exigencias al
hormigón eran muy elevadas y se
necesitaban una resistencia de 50
Mpa al cabo de una hora, apoyado
en sus investigaciones anteriores,
mejoró los cementos y las dosifi-
caciones, innovando al someter el
hormigón fresco a altas tempera-
turas.
Además de vibrar el hormigón
antes, durante y después de la co-
locación, se le sometía a compre-
siones elevadas dentro del encofra-
do con el fin de asegurar su compa-
cidad en espesores tan pequeños,
hay que recordar que en aquella
época la técnica de vibración del
hormigón casi no estaba desarro-
llada y era frecuente el compactarlo
mediante golpes con cilindros de
madera.
En fin, que durante estos años el
trabajo fue agotador para el equi-
po, tuvieron que partir de cero en
cuanto a las técnicas y medios a
emplear, las inversiones llegaron
a ser muy importantes. Cuando ya
estaban en disposición de fabricar
industrialmente se hundió el mer-
cado eléctrico y solo pudieron ven-
der con gran esfuerzo unos miles
de postes que resultaron de gran
calidad y competitivos pero inca-
paces de compensar lo invertido.
Freyssenet se encontró arruinado
aunque nunca se arrepintió de ha-
ber emprendido aquel proyecto, ya
que los conocimientos adquiridos
no solo sirvieron para el desarro-
llo de la prefabricación pretensada,
sino para la ejecución de grandes
obras como el refuerzo de la ci-
mentación de los diques del puerto
de El Havre.
Foto 6. H. Barranger et Cie.
La empresa
Forclum fue
la primera
en darle la
oportunidad
para construir
puentes
pretensados