CIMBRA· Revista del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas e Ingenieros Civiles · julio-diciembre de 2017

8 / julio-diciembre 2017 En portada / En portada Cimbra mera línea del debate. Pero ellos te- nían claro que tenían que cambiar las cosas y conseguir movilizar a los compañeros. Empezaron a enviarles cartas, a crear el boletín informativo y a informarles de todo lo que ha- cían y cómo estaba la situación en cada momento. Había que salir a la calle a pro- testar y, poco a poco, la reacción del colectivo se hizo notar. Carlos García dice, recordando aquellos momen- tos: “el cierre de filas de los compa- ñeros fue ejemplar, sobre todo por- que se empezó a creer que era posi- ble cambiar la situación”. También se movilizaron los alum- nos. Recuerdan que se encerraron en la Escuela de Madrid y para sa- botearles les cortaron por la noche la luz, dejándoles en pleno invier- no sin calefacción. Pero los alumnos no se rindieron, y siguieron con las protestas y los encierros en distintas escuelas de España al final de varios años de realizar política ponderada y convincente. Ante las intentonas del Ministe- rio de Obras Públicas de redactar el Proyecto de Ley de Atribuciones de los ITOPs que dejaban las cosas tal y como estaban, con motivo de la Ley Sectorial de Carreteras, también tuvie- ron claro que la presión tenía que en- focarse en las Cortes puesto que en los ministerios teníamos la batalla perdi- da. Carlos García y el Consejo General empezaron a reunirse con diputados, senadores y presidentes de comunida- des autónomas, gracias a las gestiones de todos los decanos y compañeros Ingenieros Técnicos. Fue decisivo, sin lugar a dudas, el apoyo que encontró en Diego López Garrido, que en aquel momento era letrado de las Cortes y desde entonces asesor jurídico del Colegio para las Atribuciones. Des- de un primer momento entendió el problema y lo injusto de la situación, e hizo suya la causa de los ingenieros técnicos de obras públicas, poniendo sus conocimientos, contactos y agenda al servicio de nuestro colectivo, cuyo nombre empezaba a ser conocido y reconocido. Y, con un equipo unido y luchan- do por lo que consideraban de jus- ticia, desde el Colegio se animaba a los colegiados a protagonizar una presencia más activa y a que visasen los trabajos, apoyándose en la Ley del 1986, ya que ellos tenían atri- buciones como todos los Ingenie- ros Técnicos. Desde Asesoría Jurídica (verdadera experta en estos temas de Atribuciones Profesionales con la alta dirección de Diego López Ga- rrido y Federico Pérez Jiménez) se defendían aquellos casos en los que a un compañero le impedían ejercer la profesión. “Cada vez que un juez echaba para atrás un trabajo, tenía- mos cada vez más claro que había que conseguir la modificación de la Ley”, comentan al unísono Carlos García y Pedro Bello. LA SENTENCIA DE GRANADA DEL AÑO 1991 Pero hubo un momento muy du- ro. Una sentencia del Tribunal Su- perior de Granada del año 1991 les echa para atrás todo el esfuerzo rea- lizado. Un juez dice que los “ITOP no tienen competencias”. Recuerda Carlos García que fue una noche histórica. “A las tres de la mañana queríamos dimitir todos”, comenta recordando aquel momen- to. Consideraban que era contradic- torio animar a firmar proyectos si- guiendo la Ley de Atribuciones para toda la Ingeniería Técnica, obviando lo que especificaba para los ITOP y que luego los Tribunales de Justicia sentenciaran anulando esta potestad. Pero al final llegaron a una conclu- sión“¿y por qué de la derrota en una batalla no extraemos una victoria más global?”. Se decidió“dirigirnos al presiden- te del Gobierno, que anteriormente Con un equipo unido y luchando por lo que consideraban de justicia, desde el Colegio se animaba a los colegiados a protagonizar una presencia más activa y a que visasen los trabajos, apoyándose en la Ley del 1986.

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