CIMBRA· Revista del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas e Ingenieros Civiles · julio-diciembre de 2017

julio-diciembre 2017 / 7 Cimbra Gobierno de aquel momento para que nos cuenten en primera persona con qué barreras se encontraron para modi- ficar esta Ley y quiénes les apoyaron en esta batalla legal. CARLOS GARCÍA, EL PRESIDENTE MÁS JÓVEN DEL COLEGIO El primero en llegar es Carlos García Cuesta, presidente en esa etapa y actual Presidente de Honor del Colegio. Viene cargado de docu- mentos y fotos históricas, como la que se hicieron en el Senado cuando se aprobó la Ley del 92. Al momento, aparece Pedro Bello Berlín, su vice- presidente y hombre de confianza. Juntos trabajaron durante ocho años, no solo para conseguir esta modi- ficación normativa tan importante para la profesión, sino también para modernizar el Colegio y abrirlo al exterior. Al rato aparece en escena Luis Miguel Ruiz Villoria, quien ha sido secretario general durante más de veinticinco años y tiene en su memoria archivada: cartas, actas, do- cumentación e infinidad de anécdo- tas y recuerdos. Carlos García Cuesta fue elegido presidente en el año 1985, con tan so- lo 35 años.“Queríamos cambiar el Co- legio, dinamizarlo y que tuviese más presencia social”, comenta. Justo al año siguiente de su nombramiento fue cuando se aprobó la Ley 12/1986 de atribuciones profesionales para toda la ingeniería y arquitectura técnicas,“pe- ro al colectivo de los ingenieros técni- cos de obras públicas nos dejaba fue- ra”, dice. Desde ese mismo momento Carlos tuvo un objetivo claro: cambiar esta situación que no le parecía justa. Pedro Bello Berlín, vicepresidente del Colegio en aquellos años, traía aires nuevos y asumió el trabajo or- dinario del Colegio. Carlos García, dice refiriéndose a Pedro, “gracias a su enorme capacidad de trabajo y a su ilusión por hacer bien las cosas, a mí me dejaba liberado para poder reunirme con políticos y otros agen- tes sociales, y hacerles entender lo injusto de la situación”. Pero no fue fácil. Tuvieron que pasar seis años para que la Ley del 86 se modificase. Carlos García comenta que en la etapa anterior a su elección apenas les llegaba información del Colegio a los colegiados, de la tramitación y gestiones que se estaban realizando, ya que este estaba encerrado en sí mismo, sin transparencia y sin vi- sibilidad externa. El Colegio había delegado en otros colegios la pri- La Ley 12/1986 otorgaba a la ingeniería y arquitectura técnica plenas atribuciones profesionales, pero dejaba, sorprendentemente, para futura regulación, la de los ingenieros técnicos de obras públicas

RkJQdWJsaXNoZXIy NTQ2OQ==