CIMBRA· Revista del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas e Ingenieros Civiles · julio-diciembre de 2017

julio-diciembre 2017 / 5 Editorial Cimbra A medida que las personas o instituciones van cumpliendo años, el paso del tiempo va consolidando fechas de referencia en su vida. Hitos en la memoria colectiva que periódicamente conviene o apetece recordar. El año 1992 tal vez sea uno de esos años por sus singulares connotaciones para todos y, además, en distintos ámbitos. De sobra son conocidas las efemérides de Barcelona 92 y la expo de Sevilla, pero también, y quizás en un plano menor, se dieron cita otros acontecimientos de trascenden- cia igual o mayor para esta profesión. Estamos hablando de la aprobación de la Ley 33/1992, de 9 de diciembre, de modificación de la Ley 12/1986, sobre regulación de las atribuciones profesionales de los arquitectos e ingenieros técnicos. La modernización del país vino de la mano de las infraestructuras, o ¿eran superestructuras? Da igual, de obras civiles, realizadas en definitiva por ingenieros que además del esfuerzo que las cir- cunstancias exigieron, pusieron su mayor ilusión por crear un ambiente de modernidad y apertura al mundo y sus ciudadanos. Esta atmósfera de actividad, de ritmos frenéti- cos y de reivindicaciones por lo nuestro, contagió también la vida colegial. Eran años de abogar por las aspiraciones no atendidas, de las capacidades profesionales de los ingenieros técnicos de obras públicas. Eran momentos de oportunidades, de esfuerzos alimentados por la ilusión de conseguir el reconocimiento a una profesión que callada- mente ya venía y estaba contribuyendo al cambio social de España. Unas condiciones del entorno amparadas bajo la estructura del Colegio que permitieron aglu- tinar, desde la perspectiva actual, en la buena dirección, los esfuerzos proyectados en diferentes ámbitos para finalmente conseguir la promulga- ción de la denominada Ley de Atribuciones. La relevancia de este soporte legal a una ac- tividad profesional que venía siendo mediatizada por intereses corporativos y estaba subordinando las verdaderas capacidades de los ingenieros téc- nicos de obras públicas para el ejercicio pleno de sus competencias, ha sido incontestable, y a pesar del arduo camino que supuso su defensa enton- ces, todavía hoy sigue comprometiendo parte de la actividad de nuestra Asesoría jurídica. Tal vez estos acontecimientos, la ilusión com- partida por un objetivo común, la defensa del trabajo bien hecho y la lícita aspiración a ser re- conocidos por ello, enmarcada y liderada desde la organización colegial, sirvan para hacer una re- flexión serena acerca de la importancia de contar con un Colegio. La ley de Atribuciones es una buena excusa para mirar al futuro echando una vista atrás y re- pasando el tiempo pasado encontramos también, en este año 2017, otro elemento de celebración, el cincuentenario de la primera promoción de nuestra Escuela de Burgos. Dos referencias para compartir entre todos el esfuerzo común. Como siempre desde Cimbra no queremos terminar sin pediros con más ahínco, si cabe, una participación activa y contar con vuestras expe- riencias y aportaciones que las podéis enviar en forma de artículos, reflexiones, comentarios… Es- ta revista, que también cuenta con más de sesenta años de historia, debe seguir siendo la voz del Colegio y de los colegiados. n Editorial Veinticinco años después…

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