CIMBRA· Revista del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas e Ingenieros Civiles · julio-diciembre de 2017

julio-diciembre 2017 / 11 Cimbra trabas al trabajo de los colegiados. En el mismo Ministerio de Fomento se encontraban con muchos pliegos de condiciones que excluían deliberada- mente a los ITOP. No obstante, desde el Colegio y su Asesoría Jurídica, se re- curría todo aquello que fuese en contra del ejercicio de las plenas atribuciones profesionales conferidas por Ley. Carlos Dueñas, actual presidente del Colegio, que en aquella época, hace 25 años, no había empezado ni a estu- diar la carrera, ha querido estar presen- te en este encuentro. Ha permanecido en silencio escuchando a los más vete- ranos, y al termino de la reunión con- fiesa que“es emocionante escucharles”. Para Carlos Dueñas hoy es incues- tionable que un Ingeniero Técnico de Obras Públicas o Ingeniero Civil tenga atribuciones profesionales ple- nas y firme sus trabajos, pero ahora es más consciente de que esto ha sido posible gracias al esfuerzo y al trabajo de los que le precedieron hace años en el cargo. Él apenas lleva un año como pre- sidente del Colegio, y aunque en al- guna reunión con responsables de determinadas administraciones pú- blicas ha percibido que todavía exis- te alguna traba para la realización de determinados trabajos, nada tiene que ver la situación actual. También tiene claro que si a algún colegiado no le dejan ejercer su profesión, des- de Asesoría Jurídica se actuará. AGRADECIMIENTOS Termina el encuentro y Carlos García no quiere irse sin agradecer públicamente el trabajo de algunas personas, que no quiere dejar de mencionar. Dos de ellos son compa- ñeros de la Junta de Gobierno de ese momento que hoy lamentablemente ya no están. “El papel que desarrolló Mariano Santos, quien fue presidente de la Asociación y una vez que és- ta fue absorbida por el Colegio pasó a ser vicepresidente del Colegio, es indiscutible”, comenta. La labor del tesorero, Francisco Aguilera, también fue esencial. Julio Cabornero, decano de Navarra y miembro de la Comi- sión Permanente, aportaba sosiego, tranquilidad… Y, también para con- seguir nuestro objetivo precisábamos, por estrategia, designar un malo de la película, se lo pedimos a Felipe Ruiz Nogales, por aquel entonces deca- no del Colegio en Madrid. “Ese pa- pel que es imprescindibles pero que nunca nadie lo quiere ejercer, Felipe lo bordó a la perfección”. Merecer el reconocimiento de todos. Resaltaría el nombre de muchos compañeros, pero seguro que olvida- ría a algunos y no quiere ser injusto con nadie. “He recibido tanto apoyo, cariño y reconocimiento que todavía hoy me abruma”, comenta agradeci- do. Y, añade,“me siento tan orgulloso de mis compañeros que puedo ase- gurar que más que ser Presidente de Honor, cargo que por pudor nunca he ejercido, es un honor haber sido Presidente del Colegio y compañero de tanta buena gente”. Por último, quiere destacar el tra- bajo de todo el personal del Colegio: administración, comunicación, ser- vicios generales, asesoría jurídica…, “cuya entrega y profesionalidad con- tribuyó para que la Ley de Atribucio- nes se proclamara”, finaliza diciendo. Pedro Bello subraya y suscribe los agradecimientos expresados por Car- los haciendo extensivos los mismos a los compañeros que le acompañaron en su inmediata andadura como pre- sidente del CITOP, época en la que se consolidaron los logros de la Ley de Atribuciones abriéndose nuevos retos de futuro en los temas organizativos y educativos. n

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