CIMBRA· Revista del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas e Ingenieros Civiles · enero-junio de 2017 - page 21

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Cimbra
rra carlista, a las obras públicas, en con-
creto con el Plan General de Carreteras
del Reino (1840) actuando en la mejo-
ra de las comunicaciones y el acceso a
las ciudades. Ejemplos de este impulso
público son los dos puentes titulados de
Isabel II, tanto en Bilbao (1845-1847),
como en Sevilla (1845-1852) popular-
mente llamado de Triana y que pese a
su azarosa ejecución, sostiene el honor
de ser el puente de hierro conservado
más antiguo de España.
OCHO SIGLOS PARA CRUZAR
EL PISUERGA
Es en este ambiente social y político
cuando Valladolid comienza también a
reclamar la construcción de un puente,
el segundo en la ciudad tras el denomi-
nado como Mayor (s. X). Ha habido que
esperar ocho siglos para necesitar cruzar
nuevamente el río Pisuerga, esta vez 800
metros aguas abajo del casco urbano
saliendo de la ciudad a través de la ca-
rretera de Salamanca (todavía se reco-
noce esta denominación en el plano de
Valladolid de 1920) entre las calles Arco
de Ladrillo y Camino del Prado (por
encontrarse en ella el Monasterio del
mismo nombre según reza en el Plano
de Ventura Seco de 1738), apellido que
tomará como el suyo denominándose
Puente del Prado. Esta nueva infraes-
tructura permitirá dar continuidad a las
carreteras que conectanMadrid, Burgos,
Calatayud y Zamora, además de sacar el
tráfico de mercancías (sobre todo con
destino a la dársena del Canal de Cas-
tilla) del núcleo habitado.
Pero de forma previa al reconoci-
miento de este puente vallisoletano,
quizá debamos explorar una serie de
aspectos y circunstancias que termina-
rán por tener presencia e incluso condi-
cionar el proyecto ejecutado.
Según avanzaba el siglo XIX, hay un
notable interés por conocer mejor las
propiedades de nuevos materiales y sus
límites resistentes y funcionales. Se pro-
ducen importantes avances teóricos en
el campo de la Teoría de Estructuras y la
Resistencia de Materiales, afirmándose
la consolidación de la nueva profesión
surgida ya en el siglo XVIII de los Inge-
nieros. Primeramente en su condición de
militares
(en 1711 se aprueba por Felipe
V la creación del Cuerpo de Ingenieros
Militares) hasta la formación en 1803 del
renombrado por Betancourt como
Cuer-
po de Ingenieros de Caminos y Canales
tras
la creación en 1802 de la Escuela de Ca-
minos y Canales en Madrid. La búsque-
da de función social, desde la aplicación
utilitaria de los conocimientos científicos,
tratará de combinar la armonía formal
con la economía del material.
Simultáneamente a este reconoci-
miento de la ingeniería, la arquitectura
y sus límites irán variando en el tiempo,
si bien su definición es clara a lo largo
de la historia. A pesar de esto en Espa-
ña hay que esperar hasta 1757 para que
el título de arquitecto quede regulado a
través de su enseñanza en la Real Aca-
demia de Nobles Artes de San Fernan-
Valladolid tardaría ocho siglos en
volver a cruzar el Pisuerga. Finalmente
el puente fue apadrinado por Isabel II
en 1852.
Viajes por España de la firma J. Levi et Cíe. 1888-1889 "Le pont en fer sur la Pisuerga".
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