CIMBRA· Revista del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas e Ingenieros Civiles · enero-mayo de 2016 - page 34

Actualidad
Cimbra
pág 34
/ enero-mayo 2016
A
tendiendo a las circuns-
tancias de su organización
y discretos resultados, se
puede afirmar que el I
Congreso de la Ingenie-
ría Civil organizado por las distintas
marcas de la Ingeniería de Cami-
nos los pasados 2 y 3 de marzo en
Madrid, nació y murió cojo, manco
y tuerto.
Y con esto no digo que dicho
Congreso fuera estéril y ruin even-
to, a pesar de su diseño “exprés” en
jornada laborable, poco propicio al
sosegado debate y más parecido a
esos insustanciales congresos po-
líticos de autobombo a la caza de
titulares de prensa.
Por manco, tuerto y cojo se co-
noció como el “medio hombre” al
Almirante D. Blas de Lezo y Olava-
rrieta quien, aún afectado por tales
deficiencias físicas y habitualmente
al mando de flotas y tropa de menor
calidad, siempre salía airoso frente
a enemigos superiores. Lo que afir-
mo con esto es que, en honor a la
justicia y a pesar de las deficiencias
que abordo a continuación, no qui-
to mérito alguno al Congreso pues
a ningún evento así me opongo.
Por contra, y en honor a la misma
virtud, debo decir cualquier convo-
catoria en nuestro país de un con-
greso de ingeniería civil carece de la
representatividad del sector y de la
expectativa deseable, sin la natural
participación individual y corpora-
tiva de los profesionales de nues-
tro colectivo, por muchos y buenos
“palmeros” internacionales y do-
mésticos que concurran.
Cuentan que D. Blas, en su mor-
tal agonía a resultas de las heridas
recibidas en la memorable defensa
de Cartagena de Indias de 1.741, re-
conoció a sus oficiales:“...si para esta
gloriosa ocasión, Dios nuestro Señor
hubiera conservado mi vista y miem-
bros y mantenido en cuartel al Virrey
Eslava, no terminara la campaña con
la armada inglesa en desbandada si-
no con su completa ruina”.
Siendo consciente el Almirante
español de la merma de rendimien-
to que suponían sus minusvalías,
sus reducidos efectivos y la conti-
nua injerencia política del Virrey en
sus decisiones militares, cabe pre-
guntarse qué hubiera sido capaz de
conseguir sin tales inconvenientes
en su dilatada carrera militar de casi
30 años, ¿quizá sustituir a Ingla-
terra en el control de los océanos
como era su obsesión? Del mismo
modo y aplicando la enseñanza de
la Historia al caso, ¿qué no conse-
guiríamos unidos los profesionales
de la ingeniería civil, desechando
teorías ombligocéntricas y actitudes
“barraquetistas” (al decir de Blasco
Ibáñez), debatiendo de forma fran-
ca y directa los asuntos de interés
común a nuestro sector, aunando
energías, resolviendo nuestras dife-
rencias y carencias en un ambiente
de mutua confianza y sustrayéndo-
nos a la influencia e instrumentali-
zación a conveniencia del poder po-
lítico (que tanto monta), y todo para
bien y progreso de la Profesión con
mayúsculas y de nuestra sociedad?.
Si como acepción más concreta
al vocablo, adoptamos “congreso”
como “asamblea de ilustres profe-
sionales cuyo objeto es el intercam-
bio de conocimientos y el análisis
de asuntos y problemática en su
ámbito”, ¿no es acaso nuestro Co-
legio tan ilustre como cualquier otro
A vueltas de un
Congreso de Ingeniería
Civil sin Ingenieros Civiles
Miguel José Navarro Weiss
Vicepresidente del CITOPIC
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