CIMBRA· Revista del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas e Ingenieros Civiles · enero-abril 2015 - page 39

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Cimbra
• Cabe destacar en este apartado un
impacto directo sobre la población
de la zona que cada vez tiene más
visibilidad en los programas de
mantenimiento vial. Por ejemplo,
las Naciones Unidas a través de su
agencia UNOPS (Oficina de las
Naciones Unidas de Servicios para
Proyectos), está implantando el mo-
delo de Ejecución basada en mano
de obra, que involucran a las comu-
nidades en la ejecución y proporcio-
nan trabajo duradero y sostenible.
En un programa de mantenimiento
en vías rurales, especialmente en países
en vías de desarrollo, se debe consi-
derar también el punto de vista social,
incluyendo como punto de partida el
aspecto de posibilitar la accesibilidad,
entendiendo ésta como concepto previo
al transporte de bienes y personas, dado
que permite acceso a servicios básicos
(salud, educación, etc.) e incluso la sali-
da de la pobreza, indispensables para el
desarrollo. Económicamente, el impacto
de este aspecto social es difícil de medir
y menos a corto plazo.
TOMA DE DECISIONES.
INCERTIDUMBRES
Una vez definidos y expuestos los
tres enfoques que conforman el im-
pacto global de un programa de man-
tenimiento en vías rurales, se deben
cuantificar los beneficios y los costes
para tomar la decisión de llevar a cabo
un proyecto. Esta cuantificación acos-
tumbra a realizarse a través del Valor
Actual Neto (VAN) de la diferencia
entre beneficios y costes anuales. La
dificultad de la toma final de deci-
sión es la valoración de los beneficios
y costes asociados a los enfoques de
política de transportes y social.
Pero, en la toma de decisiones,
pero, debe considerar las posibles in-
certidumbres. Un proyecto de trans-
portes, incluido un proyecto como el
analizado, presenta siempre una serie
de incertidumbres relacionadas bási-
camente con los parámetros de obra
(es este caso con los parámetros de las
actividades de mantenimiento) y con
la demanda de uso de la carretera, que
influyen lógicamente en el VAN y que
además tienen una incidencia espe-
cial en el mismo, ya que un proyecto
de este tipo tiene la característica de
ser concebido para un período de eva-
luación largo. En particular, las incerti-
dumbres a considerar pueden ser:
• Incertidumbres sobre la inversión
(costes reales frente a costes pre-
vistos).
• Incertidumbres sobre las varia-
bles del Coste social, tanto en su
aspecto de consumo (desde los
materiales hasta las necesidades
de suelo) como en su aspecto de
precio (muy asociado a aspectos
externos del proyecto, como el
precio del petróleo o los salarios).
• Incertidumbres sobre la deman-
da (tráfico generado y elasticidad
del mismo frente la renta y a los
precios), aspectos éstos relacio-
nados con el Beneficio.
• Incertidumbre sobre el ahorro de
tiempo (Beneficio).
• Incertidumbre sobre el valor del
tiempo.
• Incertidumbre sobre el coste de
los accidentes.
Los proyectos de mantenimiento se
caracterizan en un período de evalua-
ción largo, por lo que se hablaría en-
tonces de dos tipos de incertidumbres:
Incertidumbre asociada a los as-
pectos que influyen directamente
en el cash flow del proyecto, con
aspectos relacionados con la pla-
nificación del mismo (demanda,
diseño y presupuesto de las inter-
venciones) como aspectos pura-
mente exógenos (precios).
• Incertidumbre de los aspectos más
relacionados con la evaluación
misma del proyecto como son el
valor del tiempo o la elasticidad de
la demanda según la renta.
Un aspecto que en principio de-
bería ser menor y por lo tanto no
interferir en la toma de decisiones,
pero que finalmente adquiere espe-
cial importancia es el político. No
hay que obviar que las intervencio-
nes en nuevas infraestructuras siem-
pre tienen un rédito político mayor
que las intervenciones en mante-
nimiento. Pero aún así, el que una
infraestructura deje de proveer el
servicio para el que fue concebida
puede tener también efectos negati-
vos sobre el ámbito político.
CONCLUSIONES
Siendo tres los enfoques a consi-
derar en el impacto de un programa
de mantenimiento de vías rurales (po-
líticas de transporte, económico, so-
cial), es evidente que es un punto de
partida clave e imprescindible la exis-
tencia de una política de transporte
acorde a las necesidades, y por tanto
un compromiso total de las adminis-
traciones públicas con el medio rural.
Por ello, y como primer paso, ade-
más de asegurar aspectos que pare-
cen elementales como la titularidad
de las vías y las responsabilidades de
las administraciones titulares, es ne-
cesario otorgar capacidad técnica y
económica a estas administraciones
para una adecuada gestión de sus ac-
tivos, lo que incluye la capacidad de
analizar específicamente el impac-
to económico y social de un plan de
mantenimiento en las vías rurales bajo
su responsabilidad, y la toma final de
decisiones.
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