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/ septiembre-diciembre 2014
Artículos técnicos
/
Aguas
Cimbra
césped que hay que controlar en todo
momento. Por un lado, si las aguas con-
tienen un índice elevado de sales, que
acabarían con el césped, sería precisa
su dilución con aguas potables. Por otro
lado, el uso de agua reciclada puede su-
poner un notable ahorro de sustancias
fertilizantes, aunque en los casos de
efluentes de EDAR de fangos activados,
en las que no se reduce sustancialmente
el amonio, es posible el exceso de nu-
trientes.
Por todo ello, ante la necesidad de
emplear un recurso escaso y preciado
como el agua para el mantenimiento de
toda la superficie verde, es imprescindi-
ble una gestión adecuada de recursos hí-
dricos por parte de los campos de golf, en
la que el riego no sea simplemente abrir
el grifo, sino una acción que responda a
programas de irrigación diseñados para
la consecución de determinados obje-
tivos, controlados y revisados según los
resultados obtenidos. Con este objetivo,
se deberá caracterizar la calidad del agua
y, en función de esto, existirán instala-
ciones de almacenamiento y embalse
acordes con las cantidades utilizadas y
las áreas regadas, así como elementos de
nuevo desarrollo en la optimización del
riego. A todo ello se sumarán la aplica-
ción de medidas de conservación plani-
ficadas como la reducción de los cauda-
les, dependencia de las condiciones cli-
máticas, procedimientos de seguimiento
y salvaguarda de la calidad del agua, etc.
En cualquier caso, esta actividad
debe llegar a un punto en que la norma-
tiva y los controles por parte de la admi-
nistración y la propia gestión responsa-
ble de estas instalaciones garanticen el
empleo controlado y adecuado de un
recurso como el agua, de tal modo que
la práctica del golf llegue a convertirse en
un auténtico motor de desarrollo turísti-
co y económico sin que ello conlleve la
polémica ni el enfrentamiento social en-
tre sectores necesitados de este recurso.
En la actualidad Tenerife cuenta con
una extensa red de campos de golf, tanto
de iniciativa privada como participados
por las administraciones. A día de hoy
la titularidad de los campos es casi ex-
clusivamente privada y su fuente de re-
cursos para riego es generalmente aguas
sobrantes o depuradas, aunque en oca-
siones se utilizan efluentes de pozos o
galerías que por su salinidad han dejado
de ser fuente de suministro para el con-
sumo urbano. El Plan Hidrológico deTe-
nerife (P.H.I.) aboga por el riego de estas
infraestructuras con aguas regeneradas
siempre y cuando sea posible.
En el aspecto agrícola la isla de Te-
nerife, al igual que el resto de las que
forman parte del Archipiélago Canario,
presenta desde hace ya varias décadas
un déficit en las disponibilidades de
agua que ha venido motivando distin-
tas iniciativas de las administraciones
en orden a paliar tal circunstancia, sien-
do una de las primeras a destacar la del
«Plan de Balsas del Norte de Tenerife
(1980−1990)», promovido por el Excmo.
Cabildo Insular de Tenerife con la parti-
cipación de otras instituciones.
LA SALINIDADDEL AGUADE
RIEGO
El principal problema relacionado
con la calidad del agua de riego es la sa-
linidad del agua. La salinidad del agua
se refiere a la cantidad total de sales di-
sueltas en el agua, pero no indica qué
sales están presentes ya que depende
de la zona de procedencia del agua en
caso de tratarse de agua potable o de la
naturaleza del agua de origen en caso de
analizarse un agua depurada.
Ante lanecesidad
de emplear un
recurso escaso
y preciado como
el agua para el
mantenimiento
de toda la
superficie verde,
es imprescindible
una gestión
adecuada de
recursos hídricos
por parte de los
campos de golf
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