mayo-agosto 2014 /
pág 43
Hemos de ser conscientes de una
idea básica: Si garantizamos la acce-
sibilidad universal para las personas
con alguna discapacidad –por situa-
ciones temporales o permanentes de
movilidad reducida o limitación sen-
sorial–, cumplimos la función social
de extenderla de manera directa al
conjunto de la población.
Esta característica del medio per-
mite el acceso y utilización de unos
espacios, instalaciones, edificaciones
y servicios más funcionales, más se-
guros y más cómodos para todos los
usuarios. La accesibilidad se convier-
te, por tanto, en un factor de calidad
objetiva.
La
accesibilidad urbana
comprende
todos los elementos que nos pode-
mos encontrar al salir a la calle, como
los pavimentos, el mobiliario urbano,
rampas, pasos de peatones con re-
bajes en acera o elevados en calza-
da, así como las señales viales que
puedan ser percibidas por personas
con diversos tipos de discapacidad:
pavimentos táctiles y semáforos so-
noros para personas ciegas, carteles
significativos para personas sordas, o
señales claras para su fácil compren-
sión por personas con discapacidad
intelectual.
La
movilidad
es el conjunto de
desplazamientos de personas y mer-
cancías en el entorno físico de una
localidad, en trayectos hacia el tra-
bajo o centro de estudios, de com-
pras, al médico o por actividades de
ocio y de vuelta a casa. La distancia
y las condiciones personales, tanto
físicas como económicas, condicio-
nan el modo de transporte, ya que
disponer de un vehículo propio adap-
tado a requerimientos concretos o
poder utilizar servicios públicos no
siempre es posible por cuestiones
tanto económicas como horarias.
La accesibilidad es, por tanto, un
objetivo a conseguir desde la movi-
lidad, en función de las necesidades
de sus habitantes y visitantes, de los
servicios e infraestructuras de trans-
porte disponibles, y del desarrollo ur-
banístico y de los usos del suelo en su
ámbito.
Una mayor movilidad no impli-
ca una mayor accesibilidad; sin em-
bargo, en sentido contrario, cuan-
to más accesible sea una zona, más
posibilidades hay de que se incre-
menten los desplazamientos.
La movilidad de una ciudad es-
tá claramente vinculada a la de su
entorno más inmediato, influyendo
sobre ella la movilidad metropolitana,
y en menor medida cuanto más nos
alejemos de su área de influencia. Las
características geográficas, demográ-
ficas y económicas marcan la impor-
tancia de estas interrelaciones.
Las infraestructuras relacionadas
con los desplazamientos urbanos,
además de ser accesibles, deben con-
tar con características que las doten
de la mayor seguridad vial posible y
reduzcan la posibilidad de accidentes,
con un correcto mantenimiento de
firmes, pavimentos y de la señaliza-
ción vertical y horizontal.
Una
ciudad accesible
es, de este
modo, aquella que cumple las si-
guientes condiciones:
Sus habitantes pueden des-
plazarse cómodamente por sus
calles, independientemente de
que tengan disminuidas o no sus
facultades físicas y/o sensoriales
de forma temporal o permanente.
Tiene una extensa red de
transporte público, así como un
transporte metropolitano de cer-
canías y de media y larga distancia
con estaciones terminales adap-
tadas.
1...,33,34,35,36,37,38,39,40,41,42 44,45,46,47,48,49,50,51,52,53,...76