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/ mayo-agosto 2014
Artículos técnicos
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Cooperación para el desarrollo y ayuda humanitaria
actividades cuyo objetivo principal es
salvar vidas y aliviar el sufrimiento hu-
mano en situaciones de crisis en las
que no se dan condiciones para el tra-
bajo en desarrollo.
Además, a día de hoy se han incor-
porado diferentes elementos que apo-
yan el desarrollo de la ayuda de emer-
gencia para la subsistencia de los afec-
tados por el desastre, como la reivindi-
cación y proyección de los derechos de
las víctimas, la denuncia, la incidencia
política, el acompañamiento, etc. Todos
estos elementos son los que conjunta-
mente y, de forma más amplia que la
ayuda, conforman la acción humanitaria
Fases de la respuesta humanitaria
Las crisis humanitarias evolucio-
nan desde una fase inicial de respues-
ta al desastre en toda su magnitud,
encaminadas a la estabilización de la
situación y el avance y recuperación.
En este sentido, la estructura de
avance temporal es:
Ayuda en emer-
gencia (Fase Aguda o de Socorro), Re-
habilitación y Reconstrucción.
Ayuda humanitaria y desarrollo
La ayuda humanitaria representa,
asimismo, una oportunidad para en-
lazar las acciones de emergencia con
las acciones de desarrollo siendo la
relación entre ambas actuaciones fun-
damental.
La cooperación al desarrollo alude
a intervenciones duraderas que tratan
de transformar la vida de las personas a
largo plazo centrándose en el desarro-
llo humano que, el Programa de nacio-
nes unidas para desarrollo
.
undp.org/content/undp/es/home.html)
define como: “El desarrollo humano
es la expansión de las libertades de las
personas para llevar una vida prolon-
gada, saludable y creativa; conseguir
las metas que consideran valiosas y
participar activamente en darle forma
al desarrollo de manera equitativa y
sostenible en un planeta compartido.
Las personas son a la vez beneficiarias
y agentes motivadores del desarrollo
humano, como individuos y colectiva-
mente”(PNUD, 2010, pág. 24).
La ayuda de emergencia puede di-
señarse de forma tal que contribuya al
desarrollo futuro, mientras que por su
parte, las intervenciones para el desa-
rrollo pueden orientarse para minimi-
zar el riesgo de futuras situaciones de
crisis, dando prioridad a los sectores
más vulnerables y reforzando sus ca-
pacidades y medios de sustento. En
este sentido, la rehabilitación puede
servir de puente entre las dos formas
de actuación.
En la medida de lo posible, toda
respuesta humanitaria debería buscar
la integración en los procesos de de-
sarrollo y fortalecimiento de las insti-
tuciones locales (no creando sistemas
paralelos), contribuyendo a la creación
de medios de vida sostenibles, y ha-
ciendo de las personas afectadas acto-
res de su propia recuperación, favore-
ciendo de esta manera la reducción de
la vulnerabilidad de la población ante
crisis futuras.
Este tipo de ayuda se enfrenta a las
manifestaciones de la vulnerabilidad
y no a sus causas, responde a un ho-
rizonte inmediato o de corto plazo, y
debido a la premura con la que se han
de tomar decisiones, se suelen dejar
a un lado, por engorrosos y costosos,
los elementos habituales en la práctica
de la cooperación al desarrollo, como
la planificación, los estudios de viabi-
lidad o la participación comunitaria.
Estas particularidades tienen especial
relevancia en las intervenciones de ba-
se tecnológica, dada la prioridad de la
asistencia inmediata sobre la voluntad
de evitar dependencias a largo plazo,
lo que modifica las aportaciones pro-
pias del sector de la Ingeniería (https://
grecdh.upc.edu/publicacions/llibres/do-
cuments/icdi_vdef_press_tapas.pdf).
Respuesta y sectores básicos
de intervención en acción
humanitaria
Existen diferentes áreas de inter-
vención, sobre las cuales hacer espe-
cial hincapié para garantizar condi-
ciones de vida dignas a la población
afacetada. Se trata de los sectores de
alimentación y salud nutricional, los
servicios sanitarios, los de alojamiento
y protección y, finalmente, agua y sa-
neamiento (El abastecimiento, sanea-
miento y alojamiento serán objeto de
artículos posteriores).
Adicionalmente, se considera im-
portante poder responder en términos
de educación y servicios comunitarios.
Batería de letrinas elevadas en campo de desplazados en Haiti 2010. © Cruz Roja.
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