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/ enero-abril 2014
Artículos Técnicos
/ Seguridad y salud
Cimbra
y durante un menor tiempo de exposi-
ción, muy probablemente se accidente
menos y las consecuencias serán me-
nores que el que esté expuesto duran-
te más tiempo a riesgos más graves.
En el caso de los trabajadores que
realizan trabajos verticales es lógico
concluir que están expuestos a un
riesgo de caída de altura con una pro-
babilidad alta de que se materialice,
dado el tiempo de exposición, y la
gravedad del accidente en caso de
materializarse, de consecuencias gra-
ves o incluso mortales. Por lo tanto
la influencia de esta variable, la peli-
grosidad intrínseca del trabajo, en la
baja siniestralidad de estos hemos de
descartarla, o dicho de otro modo, la
accidentalidad en estos trabajos no
es baja porque el trabajo sea intrínse-
camente seguro, estamos claramente
ante una actividad muy peligrosa.
3.2. Medios utilizados por los tra-
bajadores
El hecho de que para ejecutar un
trabajo se utilicen medios diseñados
y fabricados concretamente para ello,
da un plus indiscutible a la seguri-
dad del proceso, y por ende del tra-
bajador-usuario, que no aportan las
actividades en las que los medios no
se han diseñado específicamente pa-
ra desarrollarlas, y mucho menos en
aquellas en que se fabrican in situ y
de un modo artesanal.
En el caso de los trabajos verticales,
los equipos de trabajo utilizados en estas
actividades (arneses, mosquetones, ab-
sorbedores de energía,…) son equipos
especiales, fabricados conforme a nor-
mas UNE, en las que se especifican las
propiedades mecánicas que deben ga-
rantizar, los ensayos a los que deben so-
meterse, los tipos de sistemas existentes,
la compatibilidad entre los elementos
que forman el equipo de trabajo,… para
garantizar que van a cumplir su cometi-
do en las condiciones previstas.
El uso de estos equipos de trabajo,
diseñados y fabricados para garanti-
zar la seguridad del usuario, etique-
tados con el marcado CE, induda-
blemente aporta una garantía a la
seguridad de estas operaciones.
En base a todo ello puede afirmar-
se que este tipo de trabajos es más
seguro gracias en parte a los medios
que se utilizan, porque la influen-
cia de su calidad es indudable, sin
embargo… ¿puede concluirse que
el que tengamos unos equipos cer-
tificados (excelentes) nos garantiza
que el trabajo vaya a ser seguro? Evi-
dentemente no, además de disponer
de buenos medios, es necesario que
estos se usen correctamente y eso
depende de la aptitud y la actitud del
trabajador y que el lugar donde se
instalen favorezca la seguridad de la
propia instalación.
3.3. Aptitud médica de los traba-
jadores: salud de los trabajadores
Un trabajador sano, formado y
con experiencia indudablemente está
más capacitado para realizar un tra-
bajo con calidad, y con seguridad, que
aquel cuya salud, formación o expe-
riencia es insuficiente.
La aptitud de la salud del trabajador
legalmente se obtiene a partir de las
distintas pruebas médicas que debe
realizar el empresario por medio del
Servicio de Prevención de la empresa
(art. 22 de la Ley 31/1995 de Prevención
de Riesgos Laborales), éstas pruebas
se realizan en función de los riesgos a
los que está sometido el trabajador y
el resultado confirmará si el operario
es apto, desde un punto de vista médi-
co, o no, para realizar el trabajo, por lo
tanto a partir de ello se concluye de un
modo objetivo si la salud del operario
es adecuada para realizar los trabajos
en condiciones de seguridad.
El Ministerio de Sanidad dispone
de protocolos médicos sobre deter-
minados riesgos laborales que afectan
de un modo crítico a la salud de los
trabajadores, como por ejemplo tra-
bajos en presencia de amianto, ma-
nipulación de cargas, ruidos,… así
hasta veinte (
, cuyo objeto es dar criterios
científicos uniformes para realizar la
vigilancia de la salud con criterios
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