enero-abril 2014 /
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Cimbra
seguridad y salud en los lugares de
trabajo, entró en vigor el 23 de julio
de 1997, hay que tener en cuenta con
respecto a esta norma dos cuestiones:
1. Que esta norma define lugar de
trabajo como “las áreas del centro
de trabajo, edificadas o no, en las
que los trabajadores deban perma-
necer o a las que puedan acceder en
razón de su trabajo” la cual resulta
una definición bastante abierta.
2. Que deja fuera del ámbito de
aplicación de esta norma a “las
obras de construcción temporales
o móviles”.
Con estas dos consideraciones
puede ponerse en duda, si una inspec-
ción o una reparación se puede consi-
derar una obra, si depende del tamaño
de la misma, del plazo, del presupues-
to… Plantearse estas cuestiones re-
sulta un sano ejercicio de reflexión, no
obstante, a efectos de contraer o evi-
tar responsabilidades legales, resulta
cuanto menos, moverse por el “filo de
la navaja” y cuando nos movemos en
ese entorno hay muchas posibilidades
de “cortarse”. Así pues, para no llegar
a extremos, resulta recomendable ser
generoso y conservador al interpretar
la norma y no apurar excesivamente,
es por ello que hemos considerado
pertinente analizar lo dispuesto en
esta norma, que en su anexo I, parte
A.3.2.d) con respecto al riesgo de caí-
da de altura dice:
1. Las aberturas o desniveles que
supongan un riesgo de caída de
personas se protegerán median-
te barandillas u otros sistemas de
protección de seguridad equiva-
lente, que podrán tener partes
móviles cuando sea necesario dis-
poner de acceso a la abertura. De-
berán protegerse, en particular:
(…)
a) Las aberturas en paredes o ta-
biques, siempre que su situación
y dimensiones suponga riesgo de
caída de personas, y las platafor-
mas, muelles o estructuras simila-
res. La protección no será obliga-
toria, sin embargo, si la altura de
caída es inferior a 2 metros.
Como ya se indicaba esta norma
no es de aplicación durante la ejecu-
ción de obras, salvo en aspectos muy
puntuales. Sin embargo, sí resulta de
aplicación en cuanto al centro de tra-
bajo haciendo responsable al empre-
sario de la seguridad que proporciona
a los trabajadores, como lo detalla en
su artículo 3, cuyo contenido se aña-
de a continuación:
El empresario deberá adoptar las
medidas necesarias para que la
utilización de los lugares de traba-
jo no origine riesgos para la segu-
ridad y salud de los trabajadores
o, si ello no fuera posible, para
que tales riesgos se reduzcan al
mínimo.
En cualquier caso, los lugares de
trabajo deberán cumplir las dispo-
siciones mínimas establecidas en
el presente Real Decreto en cuan-
to a sus condiciones constructivas,
orden, limpieza y mantenimien-
to, señalización, instalaciones de
servicio o protección, condiciones
ambientales, iluminación, servi-
cios higiénicos y locales de des-
canso, y material y locales de pri-
meros auxilios.
¿Y quién es el empresario? Para
responder esta pregunta hemos de
remitirnos a la norma que regula las
responsabilidades, desde el punto de
vista de la gestión de riesgos labora-
les, entre empresarios concurrentes
en un centro de trabajo, tal es el R.D.
171/2004, que se tratará en el aparta-
do siguiente.
Independientemente de la com-
plejidad legal de concluir quién es o
Las aberturas o
disniveles que
suponganun
riesgo de caída
de personas
se protegerán
mediante
barandillas u
otros sistemas
de protecciónde
seguridad
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