enero-abril 2014 /
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Cimbra
Seguridad, en el cual deberían reco-
gerse los medios y las medidas ne-
cesarias para realizar con seguridad
los posteriores trabajos de repara-
ción, conservación y mantenimiento,
o dicho de otro modo y respecto del
asunto que abordamos en este artícu-
lo, la gestión de los riesgos de los tra-
bajos verticales debería estar resuelta
en el Estudio de Seguridad y Salud de
su proyecto, responsabilidad ésta del
proyectista, quien era el que estaba
obligado según esta norma a “firmar”
el citado Estudio.
Esta norma fue derogada el 25-
12-1997 al entrar en vigor el R.D.
1627/1997 en el que se profundizará
más adelante.
1.3. Ley 31/1995, de 8 de noviem-
bre, de Prevención de Riesgos
Laborales
En el año 1995 se traspone a
nuestro ordenamiento jurídico lo dis-
puesto en la Directiva Marco 89/391/
CEE de 12 de junio de 1989, relativa a
la aplicación de medidas para promo-
ver la mejora de la seguridad y de la
salud de los trabajadores en el traba-
jo mediante la aprobación de la Ley
31/95 de Prevención de Riesgos La-
borales, que crea un nuevo marco de
obligaciones y responsabilidades con
respecto a la seguridad y salud en el
trabajo. Las reglas del juego definidas
en esta ley se basan en el derecho del
trabajador a una protección eficaz en
su puesto de trabajo, este derecho ge-
nera una deuda por parte del empre-
sario para con él, quien está obligado
a generar las condiciones de trabajo
que garanticen la citada protección
eficaz del trabajador.
Resulta relevante hacer referen-
cia a la Ley de prevención de riesgos
laborales, ya que a partir de su apro-
bación se diseñó un modelo de ges-
tión de los riesgos laborales absoluta-
mente revolucionario, sin embargo lo
realmente interesante de este modelo
lo podemos encontrar en la normati-
va más específica que se desarrolló a
partir de ésta y que incluimos a con-
tinuación.
1.4. R.D. 1627/97, de 24 de octu-
bre de 1997, sobre disposiciones
mínimas de seguridad y salud en
obras de construcción
La entrada en vigor del R.D.
1627/97, de 24 de octubre de 1997,
sobre disposiciones mínimas de se-
guridad y salud en obras de cons-
trucción, el 25 de diciembre de 1997
(dos meses después de su publica-
ción), derogó completamente al R.D.
555/1986, y por lo tanto se convierte
desde entonces en la norma que apli-
ca en las obras durante su diseño y
construcción, sin embargo a través de
lo dispuesto en el artículo 5.6, que se
presenta a en el párrafo siguiente, ha-
ce extensivo su ámbito de aplicación
a toda la vida útil de la infraestructu-
ra, al relacionar la seguridad que debe
ofrecer a los trabajadores a través de
lo dispuesto en el estudio de seguri-
dad y salud (o estudio básico de se-
guridad y salud) del proyecto.
“En todo caso, en el estudio de
seguridad y salud se contempla-
rán también las previsiones y las
informaciones útiles para efectuar
en su día, en las debidas condi-
ciones de seguridad y salud, los
previsibles trabajos posteriores.”
Dicho de otro modo, al realizar el
proyecto no sólo cabe considerar la
seguridad durante su ejecución, sino
que el propio proyectista, o el técnico
que redacte el Estudio de Seguridad
y Salud, vendrá obligado a tener en
cuenta los trabajos posteriores que
deban realizarse en la infraestructura
(por ejemplo limpieza, reparación,
inspección,…) y prever los medios y
Enel Real Decreto
1627/97 se obliga
a que el Estudio
deSeguridad
lo redacte el
Coordinador de
Seguridad y Salud
en la fase de
proyecto
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