mayo-agosto 2013 /
pág 31
Cimbra
realizar su desplazamiento. Para conse-
guir una buena aceptación del sistema
por parte del usuario, es importante que
el acceso al mismo, inscripción y mane-
jo, sea lo más ágil y sencillo posible.
Todos los sistemas modernos de bi-
cis públicas requieren que el usuario se
registre para poder utilizarlo. En algunos
casos el registro conlleva costes asocia-
dos, generalmente en forma de fianza.
Hay múltiples opciones de registro, pero
como norma general el procedimiento
debe ser sencillo, intuitivo y rápido para
el usuario, como por ejemplo mediante
pago con tarjeta de crédito en las estacio-
nes o puntos bici o por teléfono. El uso
de tarjetas electrónicas suele ser el mejor
adaptado a los sistemas automáticos.
Medidas de acompañamiento
Las experiencias muestran que los
sistemas de bicicleta pública fracasan,
si no se acompañan de una acción
combinada de actuaciones, destinadas
a la adecuación de las infraestructuras,
a la gestión de los costes y a la acción
combinada de los distintos modos de
transporte, mientras se realizan cam-
pañas de comunicación.
Conclusión
Los sistemas de bicicleta pública,
ponen a disposición de los usuarios
una bicicleta que pueden utilizar du-
rante un tiempo limitado, permitien-
do que el mismo vehículo pueda ser
utilizado por varias personas.
Los sistemas de Zaragoza (Bizi)
o Barcelona (Bicing) han tenido un
gran éxito, superando en mucho las
expectativas iniciales. En Barcelona se
han alcanzado cifras próximas a los
200.000 abonados y se ha triplicado el
número de desplazamientos en bici-
cleta que se realizan en la ciudad.
Un aspecto interesante es el“efec-
to llamada” a los usuario de bicicleta
privada por el efecto masa crítica. El
uso de la bici se ha generalizado, eli-
minando los prejuicios sobre la bici-
cleta como modo de transporte. Sin
embargo, la mayor parte de los usua-
rios del Bicing eran antiguos peatones
o usuarios del transporte público, por
lo que los objetivos de cambio hacia
una movilidad más sostenible no se
han alcanzado en la medida esperada.
En un escenario de crisis econó-
mica, con necesidad de reducción del
gasto, los planteamientos iniciales con
que surgieron estos sistemas están en
revisión, valorándose alternativas que
permitan optimizar las inversiones,
mejorando la gestión.
A continuación se enumeran algu-
nas medidas que pueden mejorar los
aspectos antes indicados:
1. Promover las iniciativas privadas
favoreciendo las condiciones de uso
de la bicicleta particular.
2. Fomentar la creación de parques
comunitarios de bicicletas en cen-
tros de trabajo o estudio.
3. Los sistemas de alquiler de bicicleta
pública deben contemplar las con-
diciones adecuadas de demanda y
simetría en los desplazamientos.
Para esto se propone un modelo
tipo constelación en el que cada una
de las áreas de actuación contaría
con un sistema de bicicleta pública
independiente que prioriza la in-
termodalidad con el transporte pú-
blico. Estos subsistemas se pueden
diseñar atendiendo a las particulari-
dades del entorno, no siendo nece-
sario que tengan el mismo sistema
de bicicleta pública ni modelo de
gestión. Puede resultar interesante
hacer partícipes a las empresas lo-
cales, reduciendo las externalida-
des causadas por el mantenimiento
al disponer de talleres próximos al
servicio y ofrecer una oportunidad
de negocio en lugar de competen-
cia.
AGRADECIMIENTOS:
Quiero agradecer a
Alejandro
Alañón Juárez
(Ingeniero Técnico de
Obras Públicas y Máster en Técnicas
Experimentales Avanzadas en la In-
geniería Civil de la E.P.S. de Ávila) el
que me haya animado y ayudado para
escribir este artículo para Cimbra.
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Las experiencias
muestran que
los sistemas de
bicicleta pública
fracasan, si no
se acompañan
de una acción
combinada de
actuaciones
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