mayo-agosto 2013 /
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Cimbra
el vandalismo y los robos, siendo
necesario un mantenimiento con-
tinuo y una renovación del parque
de bicicletas.
• Uno de los principales objetivos de
la bicicleta pública es promover un
cambio modal en la que se sustitu-
ya el transporte motorizado privado
por la bicicleta. La experiencia nos
dice que los viajes que se captan
provienen mayoritariamente del
transporte público, más que del ve-
hículo privado.
Tipos de Sistemas
Los sistemas de bicicleta pública
existentes se dividen en tres tipos:
Parques comunitarios de
bicicletas
Se trata de un sistema barato y es
el más adecuado para empezar a uti-
lizarse en comunidades pequeñas.
Consta de un conjunto de bicicle-
tas, en muchas ocasiones donadas o
cedidas, que pueden ser usadas por
un colectivo de socios o suscriptores.
La comunidad es la que establece las
características del sistema, las nor-
mas de funcionamiento y establece
el esquema de gestión, lo que permi-
te que sean sistemas muy flexibles,
adaptados a las necesidades del gru-
po de usuarios.
El uso de las bicicletas está res-
tringido a los socios de la comunidad,
que suele ser una cantidad de perso-
nas limitada, en función del núme-
ro de bicicletas de que se disponga.
Suelen disponer de pocos puntos-
bici, por este motivo el usuario debe
dejar y recoger la bicicleta en sitios
muy concretos.
Respecto al esquema de funciona-
miento, el usuario acude a un punto-
bici, se registra o identifica en el sis-
tema de control y retira la bicicleta.
Antes de concluir el plazo límite del
préstamo, acude al punto-bici donde
deposita la bicicleta y registra la ope-
ración de entrega.
Un aspecto interesante es que los
socios se sienten involucrados, ad-
quiriendo un sentimiento de comu-
nidad, que permite que los usuarios
se responsabilicen mucho más del
uso que hacen de las bicicletas, ya
que lo ven como algo propio. La ca-
lidad y éxito del sistema depende en
gran medida de la coordinación entre
los diferentes usuarios y con los res-
ponsables del mantenimiento.
Sistemas manuales
Las operaciones de préstamo de
bicicletas, se gestionan de forma ma-
nual, mediante personal responsable
de la atención al público.
Cuando un usuario quiera dispo-
ner o devolver una bicicleta, ha de
identificarse ante la persona respon-
sable, presentando su documento de
identidad o una tarjeta identificativa,
si el sistema dispone de un registro.
El préstamo de las bicicletas suele
realizarse por una duración máxima
de entre 3 y 4 horas y normalmente
están orientados al turismo y al ocio.
En cuanto al coste, pueden ser total
o parcialmente gratuitos o funcionar
como un alquiler.
Los puntos-bici suelen estar si-
tuados en equipamientos públicos
(centros cívicos, polideportivos, ofici-
nas de la administración, oficinas de
turismo, etc.). Normalmente, estos
puntos disponen de personal propio
que también se encarga de atender
a los usuarios de las bicicletas públi-
cas, por lo que los gastos en personal
son reducidos. Como contrapartida, el
personal que atiende al público tiene
diversas ocupaciones, pudiendo haber
saturación y deficiencias del servicio
en los periodos punta de utilización
de las bicicletas. El horario de aper-
tura y cierre se adapta al horario de
atención al público de cada uno de los
equipamientos, por lo que puede ser
diferente en cada punto-bici.
La inversión necesaria es baja y la
financiación puede proceder de fuen-
tes públicas (generalmente ayunta-
mientos), privadas (cadenas de hoteles,
operadores de transporte, etc.) o am-
bas, siendo entonces una financiación
mixta.
Plano de servicios para la bicicleta en el parque Juan Carlos I.
Fuente:
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