Cimbra
mayo-agosto 2013 /
pág 27
gregadas para fomentar su uso enmedio
urbano. La evolución natural, fijándose
en países con una tradición en el uso
de la bicicleta como Holanda, es que la
bicicleta, como el vehículo que es, debe
compartir la vía con el resto de vehículos,
no disputándole el espacio a otro modo
más vulnerable como el modo pie y uti-
lizando solo infraestructuras segregas,
cuando la pendiente es muy desfavora-
ble o para proteger a usuarios más vul-
nerables como los niños.
Las bicicletas cuentan con unas
características ideales para la movili-
dad urbana, sirve como una medida
de templado de tráfico y en muchos
casos, resulta más rápida que el coche
en trayectos de corta distancia.
En este contexto, las bicicletas ya
forman parte de las políticas de movi-
lidad de las Administraciones locales,
siendo un elemento fundamental para
la revalorización del entorno urbano y
de la mejora de la calidad de la ciudad,
con unos recursos financieros compa-
rativamente no muy exigentes.
El método que se ha considerado
como más efectivo para impulsar la
bicicleta con la creación de una impor-
tante masa crítica de usuarios, ha sido
el implementar sistemas de alquiler de
bicicleta pública. Este método ha teni-
do un gran éxito en ciudades como
Lyon, París, Barcelona,Valencia, Sevilla
o Zaragoza, generando un fuerte eco
en la imagen de estas ciudades ante
el resto del mundo y provocando un
efecto dominó, que se ha traducido en
más de 100 sistemas de bicicleta pú-
blica implantados en España, aunque
es verdad, que no todos con el mismo
acierto.
Después de varios años de fun-
cionamiento, los sistemas de bicicleta
pública empiezan a mostrar sus for-
talezas y debilidades, cuestiones que
deben ser analizadas para saber cuáles
deben ser las condiciones de diseño e
implantación, que los haga viables y
permitan que se alcancen los objeti-
vos buscados, de manera que ciuda-
des donde aún no se ha establecido,
como Madrid, puedan valorar estas
cuestiones convenientemente.
¿Qué es un sistema de
bicicleta pública?
Es un sistema de alquiler o prés-
tamo de bicicletas para la movilidad
diaria en zonas urbanas. Están diseña-
dos para que el acceso a las bicicletas
sea rápido y fácil, permitiendo que
puedan ser compartidas por distin-
tos usuarios a lo largo de la jornada.
El usuario puede utilizar las bicicletas
para trayectos de un solo sentido o
bien puede utilizarlas en combinación
con el transporte público o privado,
en desplazamientos de varias etapas.
Con todo ello se desarrolla la idea de
transporte público individualizado.
Generalmente son impulsados por
las administraciones públicas y existen
diferentes esquemas para su financiación.
Antecedentes de estos
sistemas
El concepto de bicicleta pública en
su
primera generación
, surgió enÁm-
sterdam en 1968, con las denominadas
“White Bike”, en el marco del movi-
miento“provo”, que luchaba contra el
modo de vida de la sociedad burguesa
y proponía una ciudad más habitable.
Esta iniciativa puso a disposición
de los ciudadanos una flota de bicicle-
tas públicas, pintadas de blanco, gra-
tuitas, sin puntos específicos de reco-
gida o estacionamiento y sin ningún
sistema de seguridad o control sobre
Figura 1:
Comparación del tiempo de desplazamiento “puerta a puerta” entre diferentes modos de transporte en
tráfico urbano.
Fuente:
En bici hacia ciudades sin malos humos.
Lasbicicletasya
formanpartede
laspolíticasde
movilidadde las
Administraciones
locales, siendo
unelemento
fundamental para
larevalorización
del entorno
urbano
1...,17,18,19,20,21,22,23,24,25,26 28,29,30,31,32,33,34,35,36,37,...76