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/ enero-abril 2013
Artículos técnicos
/
Ingenieros por el mundo
Cimbra
Además el idioma no ayudaba
mucho, a pesar de que este ingeniero
tenía conocimientos de francés, al no
haberlos utilizado durante más de diez
años, la verdad que tuvo que volver a
reciclarse. Pero, con interés, clases par-
ticulares y una necesidad imperiosa
por comunicarse, sumada a la ayuda
recibida por parte de sus compañeros,
la traba lingüística la superó.
A los ingenieros que estén plan-
teándose irse a trabajar a Quebec, les
quiere lanzar el mensaje de que, salvo
en zonas bastante puntuales donde se
utiliza el inglés, el uso del francés en
este lugar, es mayoritario.
EL VALOR DEL INGENIERO
ESPAÑOL
Al preguntar a José David sobre el
valor del ingeniero español en el extran-
jero, nos comenta que“cualquier perso-
na aporta valor en cualquier país, porque
cada uno de los profesionales que llega a
un país nuevo, las personas que lo reci-
be van a conseguir que aporten su toque
personal a cada una de las acciones o ac-
tividades que van a emprender”.
Tendemos a un mundo donde lo
que se valora es la experiencia de cada
profesional y la formación continua.
Por lo tanto, no se mira tanto el título,
sino el valor que aporta cada persona.
Nos asegura que como técnicos,
por la experiencia que él ha vivido en
este país,“sí que hay un reconocimien-
to hacia los ingenieros españoles, y lo
mismo por parte de los ingenieros es-
pañoles hacia los venezolanos”.
PROBLEMAS DE
ADAPTACIÓN
Cuando un ingeniero sale a trabajar al
extranjero no varía tanto su día a día que
cuando trabaja en España, pero lógica-
mente, entran en juego otras variables, a
las que sí que hay que saber adaptarse: cli-
ma, hábitos locales, alimentación, gustos...
Por ejemplo, en el caso de Canadá,
hay que acostumbrarse a pelear con la
nieve varios meses.“Según sea de duro
el invierno puede llegar a ser compli-
cado”, comenta José David, pero no
resulta menos complicado llegar a un
país como Venezuela donde es raro
el sitio donde las temperaturas bajan
de 20 grados durante todo el año. En
este mes de abril se están alcanzan-
do unas temperaturas de unos 33–34
grados, con unos niveles de humedad
altísimos y eso hace que condicione
mucho la manera de trabajar. También
es difícil conciliar el sueño cuando por
las noches no baja la temperatura de
24-25.
La alimentación es otro punto de
conflicto. La cocina que encuentras
en cada país tiene sus platos fuertes,
pero muchos españoles, como José
David, echan de menos la amplia
variedad de platos que nos ofrece la
cocina española. En este sentido dice
que “este es un punto común para
casi todos los españoles que estamos
fuera del país”.
Por lo que respecta a la vida en
general, la verdad que estoy bastan-
te bien, a pesar de estar en una zona
donde no hay muchas posibilidades,
pero cuando el trabajo nos deja un
hueco vamos a la playa, hacemos al-
gún viaje, etc.
MOCHILA SIEMPRE AL
HOMBRO
“Este tipo de vida con la maleta al
hombro siempre me ha gustado”, con-
fiesa José David. Comenta que hay mu-
chos compañeros que empezaron hace
muchos años, y no han cambiado su
forma de vida. Y, aunque dice que “es
como una droga que engancha”, re-
conoce que cuando uno se sube en el
avión que te devuelve a tu patria, la cara
te cambia y sonríes en cuanto aterrizas.
No obstante, el trabajar siempre fue-
ra hace que puedas aprovechar a conocer
formas de vida nuevas, gente con talan-
tes muy diferentes y muchísimas otras
cosas que hacen que sea muy enriquece-
dor. Pero, nos confiesa que“este tipo de
vida no es definitiva y algún día espero
volver, pero no cuándo será esa fecha”.
n
Trabajar en el extranjero te brinda la posibilidad de
conocer lugares muy distintios.
José David, junto a la Presidenta del CITOP.
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