enero-abril 2013 /
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Cimbra
carecían de elemento tan necesario,
dado que las fuentes de la ciudad lleva-
ban más de dos días sin que corriera el
agua por ellas a causa de que las cañe-
rías estaban destruidas por las avenidas
que habían tenido lugar el año 1653.
Este conflicto dio ocasión a un expe-
diente en el que declararon varios hom-
bres de los más ancianos de la ciudad
que manifestaron unánimes y confir-
mando que sabían que de tiempo inme-
morial el Ayuntamiento era dueño de la
fuente de San Juan y otra que había más
arriba, la del Calvario, cuyas aguas ve-
nían encañadas a verter en la parte llana
de Santa Lucía, en una balsa o pila, en
donde se surtían los moradores de di-
cho barrio, los de la ciudad y los de las
Galeras reales que venían al puerto.
El asunto se arregló porque decla-
raron los frailes que ellos no exigían
cantidad alguna a los que iban a buscar
agua, sino que tomaban las limosnas
que les daban y que la puerta la habían
colocado para tener la fuente mejor res-
guardada, pero sin otra intención.
El Ayuntamiento mandó demoler la
cerca e hizo pregonar por toda la ciudad
que
“...todos los vecinos, forasteros
y pasajeros y demás personas que
quisieran ir por agua a dicha fuen-
te lo hagan libremente y sin pagar
cosa alguna y que ninguna persona
sea osada de impedirlo bajo la pena
de diez mil maravedises”.
Antes de la construcción del Arse-
nal, en 1689, según escribe el Licencia-
do Ginés Campillo de Bayle, en su rara
obra“Gustos y Disgustos del Lentiscar
de Cartagena”,
“regalaba a esta de agua una
fuente copiosa, que de media legua
conducida, besándole las plantas,
corre a su servicio; de quien se pro-
veen las Armadas que allí aportan
y de quien habló Virgilio”. Sán-
grase esta fuente por cinco venas,
que abastecen la ciudad, corriendo
ocultas a cinco públicos puestos”.
“En el muelle pone la fuente
término a su vida, con agradable
y artificiosa maña, que es menester
gracia para morir bien. El círculo
de un mármol hace copa redonda,
que da alas a un águila de mármol,
para que en medio levante; por ver-
le de igual claridad deja perspicaz
de mirar al sol y mira al cristal, si
no es porque es éste quien la sus-
tenta, pues le hace el pico que por
él derrama; pudo ser también que
oprimida la eche de un niño de
mármol, que asido a su cuello carga
sobre sus espaldas, que un peso sin
medida hace que salga por la boca
todo lo que aguarda el pecho”.
Las cuatro fuentes restantes, tan poé-
ticamente descritas como la del muelle,
por el mismo autor, estaban en los si-
guientes puntos de la ciudad (Plano 3):
La primera
en la “Puerta del
Arrabal del Santo Peregrino Ro-
que”,“
donde el caminante fatigado,
a medida de su boca, alivia su can-
sancio en la recreable casa que a su
gusto brinda, a su calor refresca y a
su llegada le da la bienvenida con
ruidosa plata”.
La segunda
, “
para en la plaza del
mártir Sebastián”, “cuyas aguas cla-
ras parece que se ofrecen piadosas
para que lave el Santo la sangre que
derrama por heridas de penetrantes
flechas”.
– Fluye por
la tercera
fuente “
otro
líquido trozo de plata quebrada, que
viene a ser vecina de San Francis-
co, quizás piadosa, para que con sus
cristales fríos, temple su ardimiento
el abrasado serafín”,
–Y
la cuarta
,“va a verter su agua a la
plaza mayor despidiéndose como en
continuado vómito de sus tres bocas,
para que beban los demás, que cierto
es, que el que va claro va murmuran-
do de boca en boca”.
La procedencia de esta agua era de
la Fuente de Cubas, de que ya habló
también Cascales.
Paralelamente y ante la falta de agua
el Ayuntamiento tuvo que acudir a los
pozos concejiles, que se abrieron en dis-
tintos puntos del municipio para proveer
de agua a los vecinos y transeúntes se-
gún las Ordenanzas de Campo y Huer-
ta, promulgadas por la Municipalidad
en 1729. Se encontraban situados en el
Partido de las Palas en la Diputación de
Campo Nubla, los denominados de An-
dreu; de Zedeño en Los Pericones de La
Aljorra. Asimismo existía el de La Palma;
el de Migaznar y Contreras; el del Algar;
el de Alumbres y los de Roche.
En el año 1761 se finalizó la cañería
de agua dulce que nacía en la fuente de
San Juan, así como el respiradero (Pla-
no 2) y depósito (Plano 5, Fotos: 12 y
13) que había desde el nacimiento has-
Foto 13: Detalle del interior del depósito.
Foto 15: Detalle del interior del aljibe.
Foto 14: Aljibe.
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