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/ enero-abril 2013
Artículos Técnicos
/ Abastecimiento de agua a Cartagena
Cimbra
Debido a las guerras las obras serán
nuevamente abandonadas, quedando a
cargo del Ayuntamiento de Cartagena la
deuda de los 95.000 ducados y sus inte-
reses, que suponían una pesada carga,
superior a las fuerzas económicas de la
ciudad, acrecentadas extraordinariamen-
te cada año por la venida a Cartagena de
ejecutores que constantemente venían a
ella enviados por los herederos de Preve.
(*)
Durante los años que España sostu-
vo la costosa guerra con Francia (1639-
1640), Cartagena, no fue otra cosa que
un depósito de municiones y de gente
de armas y un lugar donde se juntaban
las armadas para que estuviesen dis-
puestas para cualquier eventualidad.
UNA TERRIBLE EPIDEMIA
INFECTA LA CIUDAD
En los años 1647 y 1648, atravesó
Cartagena los momentos más angus-
tiosos de toda su existencia por la te-
rrible epidemia de peste que infestó la
ciudad y ocasionó innumerables vícti-
mas.
Invadidos por el terror, huyeron la
mayor parte de los Capitulares (Corpo-
ración Municipal), desaparecieron los
médicos, muchos vecinos se refugiaban
en las montañas próximas a la ciudad,
donde morían víctimas de la epide-
mia,- según se desprende del informe
dado por el Doctor Chaves, haciendo
relación de la enfermedad, que al pare-
cer era peste bubónica.
En estas desgraciadas circunstan-
cias, paralizado por completo el tráfico
comercial, la cobranza de impuestos y
agobiados el Concejo con tantos gastos,
se reúne el 11 de agosto en Cabildo, los
pocos capitulares que había en la po-
blación y acuerdan nuevamente que se
recojan los papeles tocantes a la pen-
sión de Prevé, para la conducción de los
ríos y que se reitere la pretensión justi-
ficada de la ciudad para no pagarla, y
para que se le guardasen las franquezas
de sus privilegios y se le restituyese la
Sede Episcopal, que residía en Murcia.
En Murcia y con motivo de la riada
de 1653, el Cabildo Catedral determinó
trasladar su residencia, lo que produjo
la consiguiente contrariedad en la ciu-
dad de Murcia, y aquel, entonces, man-
dó proponer al Ayuntamiento que:
... “por conveniencia de todos,
tratara de divertir el río Sangonera
en la parte que antiguamente solía
discurrir para que no entrara en la
madre del Segura”.
Una junta presidida por el Prelado,
con representación de ambos Cabildos,
encargó el estudio para evitar las riadas
a Francisco Serrano, y este proyectó que
para librar a Murcia y su huerta de los
daños que había padecido por las ave-
nidas antecedentes, era preciso ganar al
Sangonera en uno de dos modos:
–el primero,
vertiéndolo al Campo de
Cartagena, o por Mazarrón, al mar
; y
– el segundo,
abriéndole camino por
donde antiguamente solía discurrir”.
En el año 1655, surgió un conflicto
entre el Ayuntamiento y los frailes er-
mitaños de San Agustín (dueños del
paraje donde estaba situado el manan-
tial de San Juan (Plano 5), citado ante-
riormente y por el que existía conflic-
to de propiedad por la duplicidad de
privilegios sobre la fuente) por haber
cerrado los frailes con cerca de piedra
el acceso al manantial allí existente, en
el que pusieron una puerta con su co-
rrespondiente cerradura, prohibiendo
a los vecinos y aguadores que tomaran
de allí el agua para el sustento y abasto
común, si no abonaban determinada
cantidad por carga, cosa que produjo
gran escándalo entre los vecinos que
Foto 11: Nacimiento de la Fuente del Calvario o
Fontanilla.
Foto 12: Acueducto de mampostería que conduce el agua
del Calvario y cruza la Rambla de San Juan uniéndose en
el depósito con las aguas de la Fuente de San Juan.
Foto 10:Balsa para la recogida de aguas de la Fuente
de San Juan
En los años 1647
y 1648, Cartagena
atravesó
momentos
angustiosos por la
terrible epidemia
de peste que
infestó la ciudad
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