Cimbra
enero-abril 2013 /
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le había sido otorgado por el Rey Fer-
nando III (1199-1252), consta que fue
concedido, con la denominación de
Fuente Santa,
a los frailes ermitaños de
la Orden de San Agustín, en el mes de
mayo de 1294 por el Rey don Alfonso X
(1221-1284).
Se decía que estaba en el término de
Cartagena a media legua de la ciudad,
siendo el objeto de la
concesión “para
fundar el Convento llamado de San Juan”
(Plano 5) que los Agustinos establecie-
ron en el paraje del mismo nombre, en
donde estuvieron hasta primeros de
mayo de 1552 en que se trasladaron
al Convento de San Leandro (Plano 7,
Foto 26) que habían edificado dentro de
la ciudad (en la Plaza de San Agustín,
donde actualmente existe un bloque
del Patronato de casas de la Armada).
A pesar de ello, el Ayuntamiento
considera que existe controversia en la
concesión y que no se podía anular los
privilegios otorgados por Fernando III
el Santo y por el propio Alfonso X que
le daban la titularidad de la fuente y
continúa usando dichas aguas para el
abastecimiento de sus vecinos que iban
a buscarlas al mismo manantial, hasta
que, al final del siglo XVI, se conduje-
ron encañadas a Santa Lucía, y un siglo
más tarde, a la ciudad (Planos 1,2 y 3),
que aún seguía en posesión de la cita-
da fuente en el año 1575 cuando ya los
frailes se habían trasladado al casco de
la población, en cuyo año encontramos
que, el maestro fontanero Miguel Gu-
tiérrez, pidió al Ayuntamiento “
le fuera
reconocida y se le pagase la boquera que
había construido en la fuente del Señor
San Juan, propia de la ciudad, para asegu-
rar el edificio que de muchos años estaba
hecho en ella”.
Ya en el año 1537, coincidiendo
con el inicio del proyecto del canal de
Aragón, se concibió la idea de hacer un
proyecto de canal llamado de Huéscar,
para reunir en él las aguas de los ríos
Castril y Guardal, en la provincia de
Granada, cuyo objeto sería regar los
campos de Lorca, Totana, Librilla, Mur-
cia y Cartagena, pero todo quedó en
una idea.
Ni en Cartagena, ni en sus alrede-
dores se puede hallar agua abundante
y buena, porque no existe en superficie
ningún río ni curso de agua permanen-
te y las existentes en el subsuelo son
escasas y de mala calidad por llevar di-
sueltas en ellas gran cantidad de sales
fijas que las hacen no potables, debido
a la naturaleza de las rocas que lo for-
man, entre las que predominan margas
más o menos arcillosas y calizas impu-
ras, muchas veces magnesianas y aso-
ciadas a las arcillosas yesíferas.
No obstante las excelentes condicio-
nes del puerto de Cartagena, ya lo dijo
el famoso Doria que
“sólo conocía tres
puertos seguros Junio, Julio y Cartagena”...,
a causa de no disponer de agua potable
ya en 1564 dejaban de invernar en este
puerto las Galeras de S.M. según consta
en el escrito de 19 de octubre, en el que
el Rey Felipe II dirigió al Concejo, Justi-
cia, Regidores, Caballeros Jurados, Ofi-
ciales y Hombres buenos de la ciudad
de Cartagena, les decía lo siguiente:
Don García de Toledo
,
nuestro
Capitán General de la mar, nos ha
escrito, cómo por haber en esa ciu-
dad falta de buena agua y de ser
ésta la causa que han dejado de
invernar hasta aquí en este puer-
to las Galeras, trató y concertó con
ese Ayuntamiento que, para que lo
puedan hacer las que quedan en
este reino este año, y continuarlo de
aquí en adelante, hiciésedes traer
a cierta fuente que está hasta dos
millas de ella y la voluntad con que
convinieron en ello y dar carros que
a costa de la misma tierra traigan
aguas para las dichas Galeras, entre
tanto que esto se concluye y acabe
y pues hemos entendido, por cartas
de Marco Centurión, a cuyo cargo
han quedado estas Galeras, que por
quitarse el trabajo ha concertado de
nuevo con vos, que él hará provi-
sión de agua para la dichas Galeras
en el entre tanto que se acabe cierto
hoyo donde ha de venir a recoger-
se la que se traía de la fuente y de
poner esta obra en la orden que ha
de estar, con que en lugar de esto le
haya de dar y dé quinientos balles-
teros para que haya en ella, hasta
veinte millas dentro de la mar, todas
las veces que sea menester y como
quiera que todo lo supradicho es en
muy beneficio de esa ciudad y su
comarca y las cosas de estos reinos,
os lo tengo en particular servicio y
os lo mando que lo efectuéis y pon-
gáis en obra según lo esté tratado
y concertado, sin que haya falta ni
Foto 1: Respiradero de la carretera que va al Cementerio
de Nuestra Señora de los Remedios.
Foto 2: Respiradero “El Pinacho” en Santa Lucia.
Foto 3: Puertas del Muelle.
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