Cimbra
mayo-agosto 2012 /
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riormente, a partir del año 2007, por la
propia LCSP ahora modificada.
En el primero de los textos cita-
dos se establecía que, una vez per-
feccionado el contrato, el órgano de
contratación solo podría introducir
modificaciones por razones de interés
público siempre que fuesen debidas a
necesidades nuevas o causas impre-
vistas. La LCSP fue más restrictiva al
eliminar la posibilidad de modificar
el contrato por necesidades nuevas,
manteniendo únicamente, la existen-
cia de causas imprevistas.
Para los contratos de obras, en
ambas leyes, se establecía la obligato-
riedad para el contratista de aquellas
modificaciones que produjesen au-
mento o disminución de obra, siem-
pre que no supusiesen una alteración
del precio del contrato en cuantía su-
perior en más o en menos al 20 por
ciento del precio primitivo del contra-
to, considerándose una causa de reso-
lución del contrato la superación de
este porcentaje.
LA MODIFICACIÓN DE
LOS CONTRATOS EN EL
DERECHO DE LA UNIÓN
EUROPEA
En relación con el Derecho de la
Unión Europea, no existe en la Direc-
tiva 2004/18/CE (ni en las anteriores),
unos preceptos concretos que regulen
la modificación de los contratos sino
que, el régimen jurídico de modifica-
ción de estos, se ha ido elaborando
progresivamente a partir del año 2004
en base a la jurisprudencia del Tribu-
nal de Justicia de la Unión Europea,
especialmente, a partir de la sentencia
de 29 de abril de 2004, de la Comisión
contra CAS Succhi di Frutta SpA.
La jurisprudencia del citado Tribu-
nal ha sido resumida por la Abogacía
General del Estado en los siguientes
principios:
1) La modificación del contrato
exige que esté prevista de forma clara,
precisa e inequívoca en la documenta-
ción de la licitación.
2) De no hallarse prevista la mo-
dificación en la documentación de la
licitación, es necesario que la modifi-
cación no afecte a ninguna condición
esencial del contrato. El concepto de
modificación esencial se establece
como un concepto jurídico indetermi-
nado, entendiéndose que existe modi-
ficación esencial cuando sea razona-
blemente presumible que, de haberse
conocido la modificación al tiempo de
la licitación, hubieran concurrido otros
licitadores o los licitadores que con-
currieron hubieran formulado ofertas
muy distintas.
3) De ser necesaria una modifi-
cación esencial no prevista en la do-
cumentación que rige la licitación, lo
procedente es resolver el contrato (in-
demnizando oportunamente al con-
tratista) y adjudicar un nuevo contra-
to, convocando para ello el correspon-
diente procedimiento de licitación.
Lo cierto es, que siendo el régimen
de modificación de los contratos en el
Derecho de la Unión Europea el ex-
puesto, la disconformidad del Derecho
español venía provocada no tanto por
las normas de los textos legales que se
han sucedido en materia de contrata-
ción pública, sino por la práctica admi-
nistrativa seguida y, de hecho, la inter-
pretación y aplicación que de los textos
legales venían haciendo la jurispruden-
cia del Tribunal Supremo, la doctrina
del Consejo de Estado y los informes
de la Junta Consultiva de Contratación
Administrativa no difiere, en realidad
de la doctrina del Tribunal de Justicia
de la Unión Europea:
la potestad de
modificar el contrato-justificada en
la necesidad de satisfacer el interés
público implícito en la figura del
contrato administrativo- tiene como
límite el respeto a los principios de
publicidad y
concurrencia.
Es por
ello por lo que la prerrogativa de la
Administración de modificar unilate-
ralmente el contrato pierde su razón
cuando la modificación tiene especial
entidad, de forma que, en estos casos,
lo procedente es la resolución del con-
trato, con reconocimiento al contra-
tista de la oportuna indemnización, y
la convocatoria de un nuevo procedi-
miento de adjudicación.
La práctica administrativa que se
venia siguiendo era, sin embargo, muy
distinta. Dado que la modificación no
tenía, en sentido estricto, un límite
cuantitativo, pues el umbral del 20%
(en más o en menos) del importe del
Lanueva
regulaciónde
los contratos
esmuchomás
restrictiva, pero
a la vezmás
clara y práctica.
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